LA CULEBRA Y EL HOMBRE (nahuat y español)

LA CULEBRA Y EL HOMBRE

PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

(La primer página está en náhuatl y

la segunda en español,

y así sucesivamente)

CENTE COUATL HUAN TLÁCATL

CECPA, cente Couatl, opanotaya itzallan orne huey quame totomaque. In iquac inin opanotaya omallauh quahuitl, ipan ohuetzico; iman otillin yocueloquiz, iman open mocuellohua, mocuellohua. Zan nenca ocachi ipan opachitaya, ye iyomiquía, ihuan cente tlacatl ochantía amo hueca canin oyeya quauhtlatli, oquilnamic oquaquahuizquía, tlen oquichin: ocan intepoznecochtli oya oquaquahuito. Inin oacito quauhtla opanotaya ica nica oyeya Couatl oquicac tlazanatza omocuep ontlachix Couatl ompon oyeya Couatl oquitzatzilli quilhuía:

—Qualli tlacatl xihualla xinechiquanilliqui inin quahuitl, nechmictitica.

—Amo timitziquanilliz tlamo tinechquaz.

Couatl onahuat quilhuía:

—Amo timitzquaz, xinechiquanilliqui, yotimitzilhui amo timitziquanilliz, amitla timitzchihuilliz; tle amo timoyolcocoa? Xihualla xinechiquanilliqui, timitztlatlatía!

Zazan oquitlatlati Couatl, iman tlacatl omopacho, open quitequi ica tepoznecochtli in quahuitl; oncan oquíquanilli, oquiz Couatl; open motenpapalohua; yoquinequía tlaquaz; oquipiaya ce tonalli amo otlaquaya. Ima quitohua:

—Qualli tlacatl, ye napizmiqui, axan nia timitzquaz, nicpía ce tonalli amo nitlaquatica. Tlen tiquitohua, qualli tlacatl?

—Quénin! Tia tinechquaz! Quénin zazan iquión? inon yo timitziquanilli quahuitl ica otimiquizquía ihuan axcan ticnequi tinechquaz!

—Tle tehua qualli tlacatl, amo ticmati que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?

—Amo.

UNA vez, una Culebra cruzaba entre dos grandes troncos muy gruesos. Cuando iba pasando, se resbaló un tronco yendo a caer sobre ella. Apretóse y ya no pudo salir. Luego comenzó a retorcerse, pero era inútil; cada vez se apretaba más y ya se estaba ahogando. Y sucedió que un hombre, que habitaba no lejos del bosque, recordó que debía salir a cortar leña; y así lo hizo. Cogió su tepoznecochtli’ y se fue a cortar leña. Cuando llegó al bosque e iba pasando por donde estaba la Culebra, oyó ruido; se volvió, y vio a la Culebra que estaba allí. La Culebra lo llamó y le dijo:

—Buen hombre, ven acá, quítame este árbol que me está matando.

—No te lo quito porque me comerías.

La Culebra le contestó diciéndole:

—No te comeré; quítamelo.

—Ya te dije que no te lo quitaré.

—¡No te haré nada! ¡Cómo!, ¿no te compadeces? Ven, quítamelo; te lo ruego.

Mucho le rogó la Culebra, que luego el hombre se acercó y comenzó a cortar el árbol con su tepoznecochtli. Luego que apartó el árbol, salió la Culebra y comenzó a lamerse los labios, quería comer. Ya tenía un día sin comer. Entonces le dijo:

—Buen hombre, me muero de hambre, ahora voy a comerte; tengo un día sin comer. ¿Qué dices a eso, buen hombre?

—¡Cómo! ¿Quiéres comerme? ¿Cómo es posible? ¡Yo te quité el árbol que te estaba matando y ahora quieres comerme!

—Qué, buen hombre, ¿no sabes que un bien con un mal se paga?

—No.

1 Especie de hacha.

4    PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Occepa onahuat Couatl:

—Tle amo timoneltoca?

—Amo, amo noneltoca tlen tiquitohua.

—Tla amo timoneltoca, xiquinhuallica nahui tlaca ihuan mixtla niquintlatlaniz, ihuan tiquitaz que mellahuac, que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua.

Niman oya qualli tlacatl, oquitemoto nahui oquichyolcame. Amo hueca onene, zan ica nepa oquinnextito, oquinhuallicac cente Quacue, cente Cauayo, cente Hueymiztli ihuan cente Coyotl. Couatl open quintlatlanía occequin yolcame ixtlan qualli cecentiacan:

—Qualli Hueymiztli, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?

—Quema.

—Qualli Quacue, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?

—Quema.

—Qualli Cahuayo, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?

—Quema.

Iman nin qualli tlacatl oquicac nochi tlen inin yolcame oconitoque, que nochi qualli ica ce amoqualli moxtlahua, omocamic. Za Coyotl opollihuía quitlatlaniz tla mellac onoce amo mellac tlen oquitohuaya Couatl. Oacito Couatl itech Coyotl:

—Qualli Coyotl, amo mellac que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua?

—Pollihui niquitaz que otieya huan icon qualli timitzilhuiz tla mellac onoce amo mellac tlen tiquitohua, tla qualli tiquaz nin qualli tlacatl onoce amo. Tlaximotlalli que achtopa otieya.

Occequin yolcame onahuatque tlamach:

—Man motlalli, tla tiquittacan!

Niman omotlalitihuetz occepa itzallan quame, oncan quilhuía Coyotl:

—Axan ompa ximocahua, tehuan ye tiaui.

Oquicateque, mocuellotica ihuan pitzatzi, que iman oquinextito qualli tlacatl.

Qualli tlacatl oquitlazocamachilli qualli Coyotl.

Axan, qualli Coyotl, cepan tiacan nochan.

—Tlen taitihue?

—Axan nicnequi timitzintlacolliz cequi piome.

—Amo, xiccahua; nehuatl ica nican nia.

CUENTOS INDÍGENAS  5

De nuevo respondió la Culebra:

—Qué ¿no crees?, ¿no estás convencido?

—No estoy de acuerdo.

—Si no estás de acuerdo, trae cuatro personas y delante de ti les preguntaré y verás cómo es cierto, que un bien con un mal se paga.

Fuese luego el buen hombre en busca de cuatro animales machos. No tuvo que andar muy lejos, cerca de ahí los encontró. Llevó un Buey, un Caballo, un León y un Coyote. La Culebra comenzó a preguntar a cada uno de los animales, delante del buen hombre.

—Buen León, ¿no es cierto que un bien con un mal se paga?

—Sí.

—Buen Buey, ¿no es cierto que un bien con un mal se paga? —Sí.

—Buen Caballo, ¿no es cierto que un bien con un mal se paga?

—Sí.

Cuando el buen hombre oyó lo que decían aquellos animales, que siempre un bien con un mal se paga, se asustó. Sólo faltaba preguntar al Coyote si era o no cierto lo que decía la Culebra. Llegóse la Culebra al Coyote:

—Buen Coyote, ¿no es cierto que un bien con un mal se paga?

—Falta que vea yo cómo estabas y así podré decir si es o no cierto lo que dices, y si está bien que te comas a este buen hombre, o no. Ponte como estabas antes.

Los otros animales contestaron juntos:

—¡Que se ponga; veremos!

Entonces, la Culebra se colocó otra vez entre los árboles, y luego le dijo el Coyote:

—Ahora, ¡quédate! nosotros ya nos vamos.

La dejaron retorciéndose y chillando, como cuando la encontró el buen hombre. El buen hombre le dio las gracias al buen Coyotito.

—Ahora, buen Coyotito, vamos juntos a mi casa.

—¿A hacer qué?

—Quiero regalarte algunos pollos.

—No, déjalo; yo me voy por aquí.

6    PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

—Amo, tiahue!

—Axan tlaxquita, ye tiotlac; ocachi qualli tla ticnequi tine-

moztla, zan ocuatzinco, xinechinhualiquilli ipan inin tlatlatelli, timitzchía, zan ocuatzinco, iquac ayemo quixohuatzin tonnalli; iman tzilliniz macuilli tepozcalapillolli ye oncan tíez iquión tocahua.

—Amo ye, amo tihuallaz huan zan nenca nocuepaquin. —Amo, in ica, nican timitzchía, qualli tlacatl.

Omocacaque que coyotl que tlacatl.

Qualli Coyotl oquiquitzque ixtlahuac, huan oya qualli tlacatl no oquiquitzqui iohui. Oecoc ichan zan mocamauhcatlachía. Quilhuía izouan:

—Tlenon mopan mochihua? Zan timocatlachía!

Iman ye open quinonotza, tlen ipan omochihuazquia: —Onicnextíto cente Couatl oquinequía nechquaz.

Niman omocamic zouatl.

—Yotimitzilhuiaya amo otiani; amo otinechcac, tlamo amo otimomotiani otiquittac que ica Dios ihuelitzin amitla mopan omochin, icanica Dios omitztitlanilli inon yoyolcatl omitzpallehuito, tlamo axan nehuatl amo nicmatizquía tlenon mopan omochihuani, amo otivallacallaquini.

—Axan oniquallicazquía qualli Coyotl.

—Mancamo Dios! Oncan quintlamiz nopiouan!

—Amo oquinec oniquilhuiaya, oncan oquin tlapepeniani tlen yehua oquinequini inon piome ocachi quaqualli, totomaque. Axan moztla zan ocuatzinco yotocaque ica nin yoyolcatl, niquinhuiquilliz cequi piome; xinech in tlapepenilli non quaqualli piome; moztla, yotimitzilhui, niquinhuicaz.

—Moztla amo cana tiatica. Amo nicnequi itla ticuiquilliniz inon xolopi yolcatl! Nian cente pioton! Yo nicnemilli occachi qualli tlen ticchihuaz.

—Tlenon? Tla xinechilhui!

—Amo xi ixquahuitl! Tlen ticchihuaz xiquincahua piome, xiquinhuiquilli non chichime occachi tlaquaquani, xiquintlalli itic ichpoxatli ihuan zan que taciz canin mitzchía, amo zazan ximopacho itlac zan hueca xiquincacahuilli.

—Tlen oticnemilli amo qualli ca! Quenin ticnequi nicichhuicaz tlen amo nicuiquilizquia? Zan nicquamanaz! Tleca amo qualli tizohuatl? Nia niquinhuicaz piome.

—Yotimitzilhui que amo, huan tla tiquinhuicaz niquallaniz ihuan nichueicachihuaz.

CUENTOS INDÍGENAS  7

—¡No, vamos!

—Mira, ahora ya es tarde; es mejor, si quieres regalármelos, que mañana temprano me los lleves sobre ese montículo; te esperaré muy de mañana; cuando aún no sale el sol. Al dar las cinco ya estarás ahí. Así quedamos.

—No, no vendrás y me harás regresar en balde.

—No, aquí te esperaré, buen hombre.

En esto convinieron el Coyote y el hombre.

El buen Coyote tomó por el llano y se fue; el buen hombre también cogió su camino. Cuando llegó a su casa no más veía atontado. Le dice su mujer:

—¿Qué te pasa? Nada más estás mirando atontado. Entonce comenzó a contarle lo que le había pasado: —Me encontré con una Culebra que quería comerme. Al oírlo se asustó la mujer:

—Ya te decía que no salieses. No me oíste, si no, no te hubieses espantado; ya viste que por la voluntad de Dios no te pasó nada; porque Dios te mandó a ese animalito para que te ayudase. De otro modo, yo no hubiera sabido lo que te había pasado; no habrías regresado a casa.

—Ahora iba a traer al buen Coyotito.

—¡Dios no lo quiera! Acabaría con mis pollos.

—No accedió a lo que le decía que escogiese él mismo los que quisiese entre los pollos mejores y más gordos. Mañana, muy temprano, quedé con ese animalito en llevarle algunos pollos. Escoge unos pollos buenos pues mañana, ya te dije, se los llevaré.

—Mañana no irás a ningún lado. No quiero que le lleves nada a ese maldito animal: ni un solo pollo. Ya se me ocurrió qué es lo que debes hacer.

—¿Qué? Dímelo.

—No seas tonto, ¿qué ha de ser? Deja los pollos y llévale esos perros que son de los más mordelones; pónlos dentro del saco de pita y en cuanto llegues a donde te espera, sin acercarte a él demasiado, desde lejos, se los sueltas.

—Lo que has discurrido, mujer, no está bien. ¿Cómo quieres que le lleve lo que no debo llevarle? Lo engañaría. ¿Por qué no eres buena, mujer? Voy a llevarle los pollos.

—Ya te dije que no, y si se los llevas, me enfadaré contigo, y armaré la gorda.

8    PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Tlacatl amo oquinec quiquallaniz izouan, oquichin tlen oquitequimacac. Moztlatica tlen oquichin oquinaqui itic ichpoxatli, zan ocuatzinco oquiz. Oquinmamaten chichime oquinmacato nelli piome que yeyalhua omocaque; tlacatl oquinequía amonpon oyeni coyotl; yoacitaya tlacatl on moquequechtilana tia ye ompon oyeya onoce amo Coyotl, oquixtlallo zan hueca. Coyotl zan papaqui papaxialohua, quinchía ipiohuan, oecoc ipan tlatlatlelli canin ye oquichíaya Cocoyotl, open huehuetzca Coyotl, papaqui.

—Qualli Cocoyotl yonihualla, timitzincahuillico piome. Axan, quenin ticnequi timitzincahuílliz, cecentiacan onoce tlamach?

—Cecentiacan amo, ocachi qualli tlamach xinechcahua, man nitlamahuizo.

Open quicamactotoma ichpoxatli. Coyotl yomotlálli za quin-chía quizazquc piome, on momamatti ye oquinquitzqui.

Oquincacan chichime, non nacazhuihuilaxtique. Coyotl zan que oquimitac ipan oyetaque, omocamic, iquion que omocamic noiqui omotlahuelcuitiquiz ica chichime motehuía, motehuía, Chichime oquitlanitzpozteque Coyotl, Coyotl oquinquetzo nohuian, oquinmapopoztec oquinnacazcocoton, que ce que orce omocoltique. Coyotl zan que oquittac que oquixilique, ochollo ica itic guayo, amocehuitaya, otlachiaya ica nica oquincan amoqualli tlacatl ica ichichihuan; omataya canin oquicocoltiquc ihuan otlacolcho! ca ya Coyotl oquitohuaya:

—Ua… ua… ua    ua… ua ua   Qualli oquitohuaya

Couatl que ce qualli ica ce amoqualli moxtlahua!

CUENTOS INDÍGENAS  9

El hombre no quiso disgustar a su mujer e hizo lo que ordenaba. Al día siguiente, metió los perros en el costal de pita y salió muy temprano. Se cargó los perros en lugar de los pollos que había ofrecido el día anterior. El hombre deseaba que no estuviese ahí el Coyote. Ya iba llegando el hombre, y estiraba el pescuezo para ver si ya estaba ahí el Coyote. Lo descubrió desde muy lejos. El Coyote, muy contento, iba y venía, esperando sus pollos. Llegó arriba del montículo donde ya lo esperaba el Coyotito. Éste comenzó a reír muy contento.

—Buen Coyotito —le dijo el hombre—, ya vine a traerte los pollos. Ahora dime: ¿cómo quieres que los suelte? ¿Uno a uno, o todos juntos?

—Que no sea uno a uno; es mejor que sea juntos, para que yo me divierta cazándolos.

El hombre empezó a soltar la boca del costal; mientras, el Coyotito se había sentado a esperar que saliesen los pollos, imaginándose ya que los cazaba, sentía que los cogía. ¡Y he aquí que le fue soltando los perros! ¡De esos que arrastran las orejas! Y apenas los vio el Coyote, ya estaban sobre él. Primero se asustó, y a la vez que se asustó, se revolvió furioso a reñir con los perros. Los perros le quebrantaron los huesos de las patas, mientras él los mordía por dondequiera, rompiéndoles las manos y desgarrándoles las orejas. Mutuamente se lastimaron. En cuanto el Coyote comprendió que iban a ganarle, huyó bosque adentro. Se reposaba a trechos, volviéndose a ver hacia donde había dejado al hombre con sus perros, y contemplando las heridas que le habían causado, exclamó llorando:

—Gua, gua, gua, uu .    ¡Con razón decía la Culebra que

un bien con un mal se paga!

u

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