EL LEÓN, EL CACOMIZCLE Y LA ZORRA(nahuatl y español)

EL LEÓN, EL CACOMIZCLE Y LA ZORRA

PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

(La primer página esta en náhuatl

y la segunda en español y así en lo sucesivo)

HUEYI MIZTLI, TLACOMIZTLI HUAN CAPIZCAYOTL

ITENCO ce altepetl itocayocan Tepeoztotlan. Inin oquimalacachotaya occequin tepeme. Inin Tepeoztotlan omocahuaya tlatzalan canin ochantía yolcame. Que Inime zan opanotinemía ompan, omonextiaya cocoyo, pezotin, tlacomiztin, tetequantin, cente capizcayotl, quamimiztin huan occequin yolcame. Inime oquinyecanaya hueyi miztli. Nochtin inin yolcame intequi tlachtecyotl. Inime oquintlatequimacaya in hueyi miztli. Cequin oquintequimacaya man oconcuini calnelatin, quename tetecuantin, huan cocoyo opitzozacaya, huan tepemaxtlame opiozacaya, pezotli xochicualzacaya. Inime yolcame oquitlazotlaya in hueyi miztli, neli iquion amo quincuaz; oquitlacualzaquiliaya huan iquion iMn yolcatl ayocmo otequitia, achtopa ye oquimilhui aquin amo quitlacaitaz, quicuaz.

Huan ceme inon tonaltin oquizque que nochipa huan orne tlatlacomiztin ye ipan otli, omoxeloque tlen occequin yolcame huan cepan oyaque. Inime yolcame nochipa huetzquiztoton huan huele mahuiltiani, oquitocaque imohui; opeque monomotza pan intlatlol. Opanoque canica xochicualcuayo. Inon occente ocachi tetencoli quilhuia non occente:

—Noca oncan ticate ma tixochicualcuacan.

—Techmictizque.

—Amo quichihuilia.

—Melac tle amo timoneltoca.

—Quemanian quimach quinequi ce itla conanaz, niman quimictiz nequi, huan tla ye quimictia ce quipaxialoltia ipan Atepetl, motlayehuia.

—Tle meláhuac?

—Neci niquitta tehuatl amo queman timiqui. Xitlamatal Aquin nozo huitz!

—Ayac huitz aquin ticnequi hualaz?

A LA ORILLA de un pueblo, llamado Tepeoztotlan, al que rodeaban unos cerros, quedaba una cañada en donde vivían varios animales, entre los que de paso, se encontraban coyotes, tejones, cacomizcles, lobos, una zorra, gatos monteses y otros animales, que tenían por jefe un león. Todos estos animales tenían por ocupación el robo. El león les daba sus órdenes. A unos les ordenaba que fueran a traer ovejas, como a los lobos, y los coyotes cargaban con cerdos, los cacomizcles con gallinas y el tejón con fruta. Estos animales querían al león. Para que no se los comiera le llevaban de comer y así aquel animal ya no trabajaba, pues ya les había dicho que a quien no le obedeciere se lo comería.

Y uno de esos días salieron como siempre y ya en el camino, dos cacomizcles se apartaron de los demás y se fueron juntos. Estos animales que siempre son muy risueños y muy juguetones, siguieron su camino y empezaron a conversar en su idioma. Pasaban por donde había árboles frutales, y entonces, el más tonto le dice al otro:

—Mientras estamos aquí, comeremos frutas.

—Nos van a matar.

—No le hace.

—¿De veras, qué no lo crees?

—¿Pero quién nos ha de matar?

—A veces, apenas quiere uno coger alguna cosa, luego lo quieren matar, y si lo matan a uno lo pasean en el pueblo pidiendo limosna.

—¿Pero qué es cierto?

—Por lo que veo, tú nunca te has muerto … ¡Quieto! ¡Quién sabe quién viene!

—No viene ninguno, ¿quién quieres que venga?

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—Mélac, nehuatl onimocamic.

Zan que omocencaque tlacua, oyaque; omooanque huan non ocachi hueyi quilhuía in occente:

—Xitlatlamati, canin tiehue?

—Amo nicmati canin tinechuica.

—Axan tiahue Tepemiltitia.

Huan amo oquimatia tla icuitlapan tepancuati, oquincactaya cente chichiton. Otlamáta inin huan oconito:

—Ye oniccac canin yazque; axan niquinchiatin, niquinpipíaz nochan. Inime quinichtequitihue no piohuan, amo ica quizazque; niquinpipíaz in yohualli.

Ocalaquito ichan; otlacua; oncan oquintlalhuito ocachtin chichime, quimilhuía:

—Axan amechtlalhuico, ma nechnanamiquitihue; tiquinquitzquizque ome tlacomiztin, nicmati in yohualli tlachteauiquihue. —Zan ye, ornpa xitechchía tiazque.

Oya in chichiton ichan, omotecato cochi.

Yehuan opanoque zan ye mononotztihue.

—Ye oticcac, tiazque Tepemiltitla ompa oniquimitztiquiz cuac onixaxococuato, ompa oncate cuacualli piome, totomaque. Amo cana niquimitztica que inon piome. Axan ye otacico, aquin achtopa calaquiz tehuafi nozo nehuatt?

—Zazo quenin ticnequiz.

—Ye ticmati quenin ticquitzquiz pioton?

—Amo.

—Quemanian ye otiquitac quenin cochi?

—Amoqueman niquimita.

—Xiccaqui tlen nia timitzilhuiz; xiczalo, amo quemanian itla mopan mochihuaz. Icuac piome cochticate, in tzonteco caquia itzintlan imahuitz, huan cuac ye oticalac huan itic piocallitiez zan cualli huan yolic huan ica tetlazotlaliztli, xicmatoca ica icuitiapa ipan iacol, huan niman izaz huan quiquixtiz itzonteco, huan zan que quiquixtia, xicquitzqui itech iquechcuayo huan niman, xictzicuinalti. Noca nican timitzchía huan oncan nehua niaz nicanatin cente.

Oncacalacta occente huan yehuatl ocuatlecoc icpac tzapocuahuiti. Zan hueca quitztica noca occente ocalac itic piocalli. Nican chichiton no yoquinenec; open tlahuahualoa, niman ohualaque ocachtin chichime, oquiyahualoque ira piocalli, huan oquilhuiaya chichime:

CUENTOS INDÍGENAS  15

—De veras, yo me espanté.

Tan luego como acabaron de comer, se fueron, cogieron su camino, y el más grande le dijo al otro:

—¿Adivina a dónde vamos?

—No sé dónde me llevas.

—Ahora vamos a Tepemiltitla.

Y no sabían que atrás del tepancuate,1 los estaba oyendo un perro, éste quedó callado, y dijo:

—Ya oí a dónde tienen que ir, ahora los tengo que ir a esperar, los espiaré en mi casa, éstos tienen que ir a robar mis gallinas. No saldrán con su intento; los he de espiar esta noche.

Entró a su casa, comió, después fue a decirle a otros perros:

—Ahora los vengo a invitar para que vayan a ayudar a coger a dos cacomizcles que sé que esta noche vendrán a robar.

—Bueno, allá iremos, espéranos.

Se fue el perro a dormir a su casa, se fue a echar a dormir. Ellos pasaron su camino conversando como siempre.

—Ya lo oíste, hemos de ir a Tepemiltitla, allí pasé a ver, cuando fui a comer guayabas, que hay muy buenos pollos gordos, pues en ninguna parte he visto pollos como esos. Ahora, ya hemos llegado, ¿quién primero entra, tú o yo?

—¡Como tú quieras!

—¿Ya tú sabes cómo has de coger un pollito?

—No.

—¿Alguna vez ya has visto cómo duermen?

—Nunca los he visto.

—Oye lo que voy a decirte; aprende, no sea que alguna vez te vaya a pasar algo. Cuando los pollos duermen, tienen su cabeza metida debajo de sus alas, y una vez que hayas entrado y que estés adentro del gallinero, poco a poco, despacio, y cariñosamente, tócale por detrás en el hombro y luego despertará, y sacará su cabeza; y tan luego como la saque cógelo del pescuezo y echa a correr con él mientras aquí te espero. Y después yo iré a traer uno.

Entró el otro y él se subió arriba del árbol de zapote; nada más de lejos lo estaba mirando cuando el otro entró al gallinero; entonces el perro lo husmeó y empezó a ladrar; luego llegaron otros perros más y rodearon el gallinero; y le decían los perros:

1 Barda de piedra.

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—Xiquiza, tlacomiztli ichtequi. Nican timitzmacazque tlen mohuazca ticnequi tiquitazque tiquixtiz in pioton! Xiquiza, huan nican timitzcocototzazque ica totlancochuan.

Tlacomiztli amo omoneltocaya tlen oquilhuiaya chichime. Oc oquincactaya piome cochcuacualaca huan ipan in cochiztli otlatemictaya cente pioton huan oquitohuaya in ocachtin piome huan ocachtin piome noiqui ocochtlatohuaya. Ceme non piome quimilhuía in ocachtin:

—Tlaxquitacan ne’ huitz cuixi techmalacachotinemi. Onahuat tlacomiztli:

—Tla amo cuixi amechmalacachotinemi, tla nehua ni tlacomiztli amechtlapaloco. Ye huecapa amo amechtlapallochuaya.

Huan ica tlazotlaliztli oquicuitlapantzotzon, niman oizaten pioton huan open tzatzi, mocamiqui, huan occequin piome noiqui opeque mopatlatza, mocamiqui, nochtin opeque motitiopancahua itic piocalli. Omotzatziliaya:

—Xiizacan tequihua intzalan opaxialohuaya omeletequetzaya huan otlacuicac:

—Quiquiriqui!

Huan pan itlacuical oquilhui in tlacomiztli:

—Quiquiriqui! yoticuicac cente no zohuan.

Quimilhuía izohua:

—Huan cuac occepa hualaz ica nehua quipia.

—Axan ohuala huan amitla ottichihuili.

—Huan tehua ximocamatzacua.

Oconteliczac, huan quimilhui:

—Axan xicochican huan amechilhui cacaracaca    cacaraca-

ca … Ni chichicacpol quen amonca occente. Nehuatl nichapotl, nican huan zozocanin.

Noca mononotza tequihua ihuan piome, nican chichime ica ipan xolali ye oquimictique in tlacomiztli.

Huan non occente icpac tzapocuahuitl oyeya, cuac oquitac ye oquicencahualtique chichime in tlacomiztli aman, niman otemotiquiz icpac tzapocuahuitl, oquinahuatico in hueyi miztli, quilhuía:

—Nehua yonihuala huan occente nohuan oya, oquimictique. Niman hueyi miztli oquilhui:

—Axan tleca oticcaten, no tehuatl ticpia tlen timiquiz.

CUENTOS INDIGENAS  17CENAS

—¡Sal, cacomizcle ladrón! ¡Aquí te daremos lo que te mereces! ¡Vamos a ver cómo sacas los pollos! … Sal, y aquí mismo te destrozaremos con nuestros dientes.

El cacomizcle no creía lo que le decían los perros. Todavía estaba oyendo a los pollos roncar dormidos y un pollo estaba soñando y les decía algo a los otros, y los demás también le contestaban en sueños y uno de ellos les decía a los otros:

—Miren, allí viene el gavilán, nos anda rodeando.

A lo que contestó el cacomizcle:

—Si no es el gavilán quien los anda rodeando, sino yo, el cacomizcle, que los viene a saludar. Ya hace mucho tiempo que no los saludaba.

Y muy cariñosamente, por la espalda, le tocó. Luego despertóse el pollo y empezó a gritar espantado, y los otros pollos también empezaron a aletear muy asustados y todos empezaron a dejarse caer de los palos en que estaban en el gallinero y se gritaban unos a los otros:

—¡Despierten! ¡Despierten! … ¡Quién sabe qué animal ya se llevó un pollito!

Y el gallo se paseaba orgulloso en medio, paraba el pecho y cantaba:

—Quiquiriquí!

Y en su canto le dijo al cacomizcle:

—¡Quiquiriquí! ¡Ya te llevaste a una de mis mujeres! Y dirigiéndose a su esposa, le dice:

—¡Cuando otra vez venga, conmigo tiene!

—Ahora vino y nada le hiciste.

—¡Tú cállate la boca!

Y la pateó y les dijo:

—Ahora ¡a dormir!, y les digo a ustedes cacaracacá cacaracacá … ¡Que soy fuerte como no hay otro! ¡Yo soy valiente, aquí y en donde quieran!

Mientras platicaba el gallo con las gallinas, he aquí que los perros en el corral ya habían matado al cacomizcle.

Y el otro que estaba arriba del árbol de zapote, cuando vic, quvióabaron de matar los perros a ese cacomizcle, después luego se bajó corriendo de arriba del árbol de zapote y le fue a avisar al león. Le -dijo:

—Yo ya vine, y el otro que conmigo fue ya lo mataron. Luego el león le dijo:

—Ahora, porque lo dejaste, también tú tienes que morir.

18   PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Quito tlacomiztli:

—Cualli hueyi miztli, xiquinmonochili nochtin onozo occequin yolcame man yehuan quitocan.

Oquinnotz occequin yolcame huan niman ohualaque, ornohuipanque huan ixtla omotoloque huan quimilhuía niman:

—Tlacomiztli quipia tlen miquiz.

Niman capizcayotl onahuat:

—Huan tleca miquiz?

—Oquimicti occente tlacomiztli.

—Man quitocan occequin yolcame.

Onahuatque:

—Quema cualli miquiz tlacomiztli; man quitlatlatolti in capizcayotl, huan tla yehua quipia tlatlacolli, quipia tlen miquiz. Hueyi miztli:

—Manquitlatoltican.

Onahuat capizcayotl, zanque oquitlatlatolti, quilhuia: —Tlamelac amo oticmaya ximotiopancahua icpac on tepetlatl. —Quema.

Nelli oquimalacachoto tepetatl tlecoz, noca oquitlapotaya in camac ica occecni, noca nican tlacomiztli ocholo ica capizcayotl. Huan hueyi miztli ohueyica cualan oque inon yoyolcame ica omahuiltique.

Axan ye oquinnahuati non ocachtin inyolcahuan:

—Canin quinamiquizque inon capizcayotl huan tlacomiztli, manquinpilocan ipan ce hueyi cuahuitl huan iquión motitizque quitlaca itazque in imacha.

Axan quintemotinemi quintlachialtizque.

CUENTOS INDÍGENAS  19

Dijo el cacomizcle:

—Bueno, león, convoque usted a todos, otros animales, y que ellos digan.

Llamó luego a los otros animales y luego maron y en su presencia se doblegaron y les —El cacomizcle tiene que morir.

Luego la zorra preguntó:

—Por qué debe morir?

—Por haber matado al otro cacomizcle. Y contestaron los demás animales, que digan los otros animales:

—Está bien que muera el cacomizcle; pero que le tome declaración la zorra, y si él tiene la culpa, tendrá que morir.

El león:

—Que le tome declaración.

La zorra, después que le tomó declaración, dijo:

—Si de veras no lo has matado, déjate caer de arriba de ese tepetate.

—Sí.

Así se fue a rodear el tepetate, para subir, y lo dejó abriendo la boca. Por otra parte, mientras el cacomizcle se huyó con la zorra, y el león se enojó muchísimo de que esos animalitos se hubieran burlado de él.

Ahora, ya les avisó a los demás animales:

—En donde encuentren a esa zorra y al cacomizcle, cuélguenlos en un árbol grande y así se enseñarán a obedecer a su jefe.

Ahora andan en su busca para escarmentarlos.

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