EL CALLADO DOLOR DE LOS TZOTZILES

El callado dolor de los tzotziles

Ramón Rubín

Primera parte

La Afrenta

El pueblo de los tzotziles del distrito de Las Casas, donde en las noches corren vientos a temperaturas bajas que se cuelan entre las chozas de los indios, hechas de palos y zacate y revestidas de fango rojo.

En unas de esas noches, donde la temperatura estaba más baja que lo normal, José Damián López no encontraba el sueño, en su cabeza no dejaba de existir la amargura de un hondo problema sentimental. Pasaba la noche y no dejaba de pensar que en la mañana que estaba próxima a nacer irían a visitar el y su esposa al mayor, el que pondría fin a aquella angustia y amargura que aquel hombre sentía.

El problema que hubo entre José Damián y María Manuela era la esterilidad de María.

Apenas 5 años tenía ella cuando sus padres la entregaron a José Damián que tenia 15.

Maria Manuela se tuvo que trasladar a la choza de José para empezar a cuidar de su nuevo dueño y hogar.

José Damián cumplió fielmente a la disciplina sexual impuesta por la misma tribu, respetándola hasta que ella estuviera en la pubertad.

Ser estéril en aquella tribu no era muy bien visto, se le trataba de una manera muy mísera e indiferente.

Llego la mañana siguiente y fueron a visitar al mayor para que los divorciara, y este dijo que regresaran en 12 lunas. A partir de ese día las cosas entre aquel matrimonio se volvían más frías y secas. Las miradas tan hostiles que le echaban los vecinos al pasar a aquella pobre mujer eran mas frecuente y duras.

Después de un par de días los mismos vecinos y amigos dejaron de saludar a José Damián por el problema de su esposa, esto hizo que José estuviera convencido de la decisión de divorciarse.

Después de ir con el mayor, se repartieron equitativamente los borregos y las chivas. En cuanto llegaron a su choza José le pidió a Maria Manuela que se fuera de su casa lo antes posible, Maria, siempre con su mirada hacia el suelo obedeció a aquellas palabras que le retumbaron en los tímpanos, agarro sus cosas, y partió de aquella tribu en la que había vivido 15 años, 15 años a lado de un hombre, sufriendo por su esterilidad, cansada de pedir remedios a su madre que para colmo le dio la espalda al igual que sus hermanas, 15 años aguantando comentarios, sufriendo por su aspecto físico pues su desarrollo a sido muy lento y anormal, no le quedaba mas que irse de aquel sitio donde había sido esclava por 10 años de su vida.

José Damián sintió un vació dentro de él, veía como lentamente Maria se alejaba de aquella tribu, y el se quedaba con su amargura y depresión        a lado de la confusión.

Días después de la ida de Maria, José Manuel comenzó a beber demasiado hasta que su amargura fue tan fuerte e irresistible que opto por pedirle una opinión al mayor sobre lo que le estaba pasando. Siguió sus consejos pero no fueron suficientes para desaparecer todo lo que le impedía ser feliz. Recibía consejos por todos lados y opto por salirse de aquel pueblo y emprender un viaje largo hacia los cafetales.

Segunda parte

El Crimen

José Damián llego a las puertas de la hacienda cafetalera Hamburgo, con su ropa desgarrada y sucia, y con un hambre de hace días.

Llego a pedir trabajo, pero ya no había más lugar que para un matancero así  que el mestizo que lo atendió saco un cuchillo y le dijo que si se animaba a matar borregos el trabajo era suyo. En la cultura del tzotzil matar ovejas era un crimen, lo único que mataban eran toros, así que eso era algo que no podía hacer, iba en contra de su educación y cultura, pero era tanta la desesperación del tzotzil por comer que entre el hambre y las palabras que le decía aquel mestizo terminaron por convencerlo y aceptar el trabajo.

Lo mandaron con polonio, el que le enseñaría como matar a las ovejas y al terminar de matar su primera oveja obtendría comida. Fue una tortura para el matar su primera oveja, se sentía tan humillado de si mismo.

Con la costumbre, el oficio en el matancero se le volvió más sencillo, tan así, que comenzó a sentirse un artista en esa labor tan ruda, de cierta forma reflejaba lo que sentía, pero había algo que le impedía sacarlo.

Los mestizos se burlaban de el por que era un indio tzotzil, cuando salían a divertirse lo terminaban dejando en el rincón por que les avergonzaba que vieran que era su amigo. Se estaba volviendo una persona muy amargada.

Una noche de celebración por la despedida de unos ladinos que partirían a otro sitio, el tzotzil no tenía ganas de salir de su choza, la que compartía con Polonio y otro mestizo, en la madrugada llegaron los dos mestizos a su choza acompañados de unas prostitutas, antes de que amaneciera los dos mestizos se levantaron y salieron en busca de mas aguardientes (bebida alcohólica), en la ausencia de los mestizos hubo una extraña química entre José Damián y una de las prostitutas, Clotilde.

Cuando regresaron los mestizos las dos mujeres ya se habían ido y José Damián no podía dejar de pensar en Clotilde, no podía olvidar esos ojos tan dulces y esa manera de decir las cosas, el indio estaba enamorado de ella así que fue en busca de ella a pedirle matrimonio.

Desde entonces se pudo ver como José Damián se volvió más risueño, más feliz y lo más importante es que ya no estaba solo, ahora tenía a una mujer a su lado.

Tercera Parte

Las Mujeres

Un año después de que Maria Manuela había sido despojada de sus tierras por su infertilidad, encontró una cabaña abandonada en la cima de una de las tantas montañas, alrededor habían mas cabañas habitadas por mujeres,  que al igual que ella habían sido despreciadas por ciertas razones.

Después de sufrir fiebres altas, vómitos, mareos, etc.… y ser tan apoyada por las otras mujeres que Vivian por ahí, se dieron cuenta de que María Manuela estaba embarazada. Después del nacimiento de su hijo, decidió volver a su pueblo para estar a lado de José Damián y demostrar a su gente que era digna de estar ahí.

Cuando llego a su pueblo sus vecinos le comunicaron que José Damián había partido hacia los cafetales a trabajar. Maria se instalo en la choza y espero hasta que José volviera.

Mientras tanto, la relación entre José Damián y Clotilde no iba muy bien, se dio cuenta que aquel sentimiento que sentía por ella no era mas que la necesidad de sentir el cariño de alguien, también se dio cuenta de que Clotilde le era infiel con Polonio lo cual hizo que se separan.

Días después José se topo con un tzotzil lo cual lo puso muy feliz, pues era el único de su raza entre los ladinos. Este hombre le trajo la noticia de que Maria Manuela había regresado al pueblo con un niño en brazos, por supuesto hijo de José. Con esta noticia José quería regresar a su pueblo, pero no podía regresar diciendo que era matancero de borreguitas, así que solicito que le cambiaran el puesto a la poda y la cosecha.

Trabajaba con alegría y devoción, el esperaba que con su nuevo trabajo pudiera borrar toda esa culpabilidad que sentía por sus recientes antecedentes y poder regresar con su conciencia limpia.

Después de haber trabajado en el campo decidió que era tiempo de regresar y conocer a su hijo.

A su llegada, fue recibido por todos los vecinos con alegría y añoro en los ojos. Maria lo esperaba en la choza ansiosa por verlo y presentarle a si hijo.

Tenia que esconder muy bien su cuchillo oaxaqueño que le fue dado al aceptar el trabajo de matancero, si alguien del pueblo llegara a ver aquel cuchillo sospecharían de su pasado.

Cuarta Parte

El Derrumbe

Llevaron a su hijo a bautizar.

Con el paso del tiempo Maria Manuela hacia lo imposible por ocasionarle un disgusto a su esposo.

José Damián comenzaba a tomar demasiado vino y esa ansiedad era más notoria en sus gestos. El mantener aquel cuchillo guardado se empezó hacer una obsesión. Una noche creyendo que Maria estaba dormida se puso a contemplar aquel cuchillo a la luz de la luna, acariciaba amorosamente el cuchillo, como si fuera un lingote de oro. Maria Manuela acabo por acostumbrarse al ver estas escenas, al igual cuando llegaba borracho a la choza.

Uno de esos días Maria se levanto temprano para ir por agua al arroyo y a menos de diez pasos de su choza se topo con una oveja muerta. Fue un impacto grandísimo para ella y para el pueblo, fue examinada por mucha gente y se podía apreciar como la herida era tan profunda y  hecha con tanta habilidad. Todos pensaron que debió de haber sido una “fiera” de las montañas.

Después de unos días hubo otra muerte, el pueblo estaba horrorizado y más porque al comparar las heridas del asesinato pasado y este eran idénticas, con la misma técnica. Trataron de buscar huellas pero no encontraron.

Hubo vigilancia los siguientes días, pero todo siguió normal. Para ellos las ovejas son símbolo de prosperidad y es determinante de su patrimonio.

Pasaron pocos días, y hubo otra oveja degollada con la misma herida, esta vez pensaron que era un pájaro grande que picoteaba con su enorme pico a las ovejas. Lo más curioso de los tres asesinatos es que las ovejas solo estaban degolladas, no estaban mordidas o algo por el estilo.

Algo muy raro se le podía notar a José Damián. El impulso criminal que había desarrollado con sus frecuentes borracheras estaban siendo más notorios.

Obviamente no solo eran las borracheras que trastornaban el espíritu de José, también era todo ese coraje que tenia guardado, el rechazo que recibió en los cafetales, la infidelidad de Clotilde, la conciencia sucia de haber sido capaz de cometer el gran error de matar ovejitas, verse obligado a ocultar aquel cuchillo, estaba perdiendo el control de el mismo.

Los instintos de este trastorno, lo lanzaron en una borrachera a degollar una borreguita, y aun que al principio se atormentaba, lo volvía a invadir aquella angustia y lo volvió hacer.

Maria Manuela estaba al tanto de lo que pasaba con su esposo, sabia que el era el que asesinaba a la ovejitas…. Pasaron días, pasaron cosas hasta que Maria Manuela no sabía qué hacer, no entendía lo que sucedía.

Reunidos en una plaza, indios, mestizos, etc.… se dio a conocer en público el culpable de los asesinatos de las borreguitas, lo que desde el principio José Damián estuvo haciendo, la reacción de toda aquella multitud fue de furia, querían exterminar con el culpable.

José Damián al ver la reacción de todos, lo único que le quedaba por hacer era huir, la gente se dio cuenta que huía y fueron tras de él, Maria Manuela tenía que refugiarse con el tata si es que no quería resultar lastimada, por el bien suyo y de su hijo. Solo veía a lo lejos como quemaban su choza y como se repartían sus borregos.

Maria Manuela quedo sola con la compañía de su hijo, después de este suceso decidió irse con las mujeres desoladas, que en algún momento fueron su familia y puso su vida en manos del destino.

Personajes:

José Damián López: Protagonista

Maria Manuela: Esposa de José Damián

Polonio: matancero

Fabián: portero

Clotilde: prostituta

Fructuoso Atonal: Tzotzil

Rufino: compañero de cuarto

Carolina: prostituta, amiga de Clotilde

José Maria Booptic: vecina, victima

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