B. TRAVEN, biografía

B. Traven,

(El gringo misterioso)

¿Qué aficionado a la literatura de nuestro continente no ha escuchado mencionar títulos como El tesoro de la Sierra Madre, El barco de la muerte o La rebelión de los colgados? Pues su autor fue un elusivo norteamericano de origen escandinavo

nacido en Chicago (como Traven Torsvan) alrededor de 1890; que vivió en Alemania haciendo vida de actor y participando en procesos revolucionarios (como Red Marut); y que terminó por emigrar en 1924 a México para instalarse en Chiapas (como Hal Croves). En México estudió arqueología, apoyó la revolución y vivió hasta su muerte en1969 en la ciudad de México. Fue un hombre discreto. Se negó a exponer su vida privada al manoseo público (como que se tejieron todo tipo de fantasías respecto a él) y dejó una obra formidable, best-seller no con uno sino con varios libros, un referente no sólo de la literatura mexicana sino de todas las corrientes literarias latinoamericanas que suscriben la novela social, el realismo mágico, la narración de aventuras o el género fantástico.

Pues se afirma que Traven escribió cerca de un centenar de cuentos. De esta cantidad que produce vértigo, tres colecciones son las más conocidas: Canasta de cuentos mexicanos (1956), que contiene diez cuentos; Cuentos del hombre a quien nadie conoce (1963), con nueve, entre ellos Macario, uno de los más hermosos relatos fantásticos (de la corriente demoníaca) jamás escritos; y El visitante nocturno. Historias del campo mexicano (1966), donde recoge mitos y leyendas indígenas. Cabe señalar que Bruno Traven escribió también artículos, ensayos y cartas, donde a menudo los géneros se mezclan, gracias a su colosal capacidad para narrar.

En Macario, como en otros relatos que transcurren en la zona zapoteca, y donde un pobre y astuto indio se enfrenta al demonio que busca impedirle cumplir su sueño de devorar un guajalote (pavo silvestre), Traven se muestra como un hombre lleno de sensibilidad por las injusticias cometidas contra los campesinos y los indígenas. Por eso es áspero con los políticos, los caciques, los militares y los curas. En su cuento temprano, Diplomáticos, publicado en 1930 en alemán, le da duro al dictador Porfirio Díaz, transformando en relato varias de las innumerables anécdotas debidas a este pintoresco y sanguinario personaje histórico.

Pero Traven también fue maestro del humor, dueño de una escritura simple y directa que provoca admiración por su pureza y eficacia. “Canastitas en serie”, que parece una broma de capitalistas yanquis despistados en el México rural, es una seria reflexión sobre las diferencias existentes entre la artesanía y la producción industrial.

Ambientado en Oaxaca, muestra conocimiento de los modos de producción locales, incluida la célebre utilización de la cochinilla como pigmento. Escribe Traven: “policromadas canastitas tejidas con poemas no cantados, con pedacitos del alma y gotas de sangre del corazón de un indio mexicano”. Pero también las emprende con algunos mitos mexicanos, como el de las mujeres-macho en “La tigresa”, viñeta sobre una verdadera fiera violenta que sólo es aplacada con violencia. La hipocresía matrimonial es tratada en “Solución inesperada”, donde el juego de las apariencias alcanza un nivel delirante, y donde inclusive la procreación y la felicidad son supercherías. “Amistad” es un cuento idealista y edificante, que llega a ser dulzón, pero cuando se reflexiona sobre él, uno se da cuenta con qué inteligencia Traven se refiere a esta bendita forma de interrelación humana.

Uno de mis cuentos favoritos es una maravilla titulada “El suplicio de San Antonio”. Agobiado por la pérdida de su más preciado tesoro, un reloj, un indio que labora en las minas pide al santo más santo de todos, el dispensador mayor de favores,

San Antonio de Padua, que le socorra para recuperarlo, a cambio de veladuras, oraciones y “milagros”, esas pequeñas figuritas de plata (o con apariencia de ella) que hasta el día de hoy son signo de la devoción del pueblo mexicano. Como obviamente el santo no es de ninguna ayuda, el indio lo rapta y lo somete a las mismas torturas aplicadas alguna vez a él y a sus compañeros de trabajo. Los santos son personas para los indígenas, no hay por qué respetarlos igual que a la virgen o a Dios. Al final, se produce un milagro… Pero mejor consigan el cuento y léanlo.

Las cenizas de B. Traven reposan en algún lugar de la selva de su amada Chiapas, el lugar que escogió para vivir tras una existencia aventurera como pocas. Nos dejó una obra que, aunque hoy algo olvidada por las modas y la farándula literaria, se halla entre las más valiosas de nuestras letras latinoamericanas. Me olvidaba agregar que, según la leyenda, Albert Einstein habría dicho que El barco de la muerte era uno de los libros que llevaría a una isla desierta.

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